viernes 23/10/20

Estos son los órganos más afectados por el coronavirus

Los daños del COVID-19 no afectan sólo a los pulmones
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Estos son los órganos más afectados por el coronavirus

Conocemos los principales síntomas del coronavirus: tos seca, fiebre y dificultad para respirar. Según la OMS, algunos pacientes pueden manifestar dolores, diarrea, congestión nasal o dolor de garganta.

Pero ¿Qué le hace el COVID-19 a nuestro cuerpo? ¿Cómo se infecta? Si superamos la enfermedad, ¿nuestro organismo sigue igual?.

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Pulmones, el principal dañado

En la mayoría de los pacientes, el COVID-19 empieza en los pulmones al tratarse de una enfermedad respiratoria.

El coronavirus se contagia cuando una persona infectada tose o estornuda y expulsa unas gotitas que transmiten el virus. Además, causa síntomas gripales como la fiebre y la tos, que acaban convirtiéndose en una neumonía y puede ocasionar la muerte.

El COVID-19 ataca a los pulmones en tres fases: replicación viral, hiperreactividad inmune y destrucción pulmonar.

En la primera fase, el COVID-19 invade muy rápido las dos clases de células pulmonares humanas: las que fabrican una especie de moco y las que tienen cilios (de aspecto capilar).

Este moco protege el tejido pulmonar de agentes dañinos y se asegura de que los pulmones no se sequen. Las células ciliadas circulan por el moco y su labor es despejar esa zona de, por ejemplo, los coronavirus.

Cuando el COVID-19 invade los pulmones, entramos en la segunda fase. El sistema inmunitario intenta protegerse inundando los pulmones de células inmunes para proteger y reparar el tejido que ha sido dañado.

Si funciona bien, el proceso de inflamación se regula y se limita a las zonas infectadas. A veces, el sistema inmune se descontrola y las células matan tanto al tejido infectado como al tejido sano.

En la tercera fase del coronavirus, los daños en los pulmones provocan la insuficiencia respiratoria. Aunque el paciente sobreviva, muchos de esos daños en los pulmones son permanentes.

El COVID-19 agujerea los pulmones, de forma que se parece a un panal. Una lesión similar a la que provoca el SARS.

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El estómago, su sustento

Cuando el coronavirus actúa dentro de la persona, busca proteínas del exterior de las células y, si encuentra alguna compatible, la invade.

Es el caso del estómago, el COVID-19 se cree que usa el mismo receptor que el virus del SARS, es por eso que el coronavirus puede producir diarrea, porque afecta directamente a las células de los intestinos y el colon.

El hígado y los daños colaterales

Los médicos observaron indicaciones de lesiones hepáticas en el COVID-19 aparentemente leves aunque en los casos más graves sí existen lesiones graves y con insuficiencia hepática.

El COVID-19 es un coronavirus que llega muy fácilmente al hígado desde el momento en el que entra en el torrente sanguíneo.

Los científicos no entienden muy bien todavía cómo se comportan los virus respiratorios en el hígado. El coronavirus puede afectar directamente al hígado, replicar o matar sus propias células Se desconoce si esas células son daños colaterales a la respuesta del sistema inmune al COVID-19.

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